Ibáñez

Mortadelo y filemón

Francisco Ibáñez Talavera, es un historietista español, perteneciente a la segunda generación de la Escuela Bruguera. Creador de multitud de series humorísticas, entre las que destaca Mortadelo y Filemón, Botones Sacarino y Rompetechos, iconos esenciales de varias generaciones.

Francisco Ibáñez
Francisco Ibáñez

Infancia e inicios

Nació en Barcelona el 15 de marzo de 1936, cuatro meses antes de que estallara la Guerra Civil, en el seno de una familia de clase media baja. Desde muy pequeño, desarrolló una gran afición por los tebeos y el cine cómico estadounidense. En octubre de 1947, con once años, publicó su primer dibujo en la revista Chicos.

Tras finalizar la enseñanza primaria en las Escuelas Guimerá, Ibáñez empezó a estudiar Contabilidad, Banca y Peritaje Mercantil y. En 1950 entró a trabajar como botones en el Banco Español de Crédito, que empezó a compaginar con colaboraciones en las revistas Nicolás, Chicolino, La hora del recreo, Alex, Liliput, El Barbas y sobre todo en las dos cabeceras humorísticas de la Editorial Marco: La Risa e Hipo, Monito y Fifí. En ellas creó portadas y series como Kokolo (1952), Melenas (1954), Don Usura (1955) y Haciendo el indio (1955), la primera de cierto éxito del autor, al ser reproducida también en el suplemento semanal de La Prensa de Barcelona.

Revista Chicos
Revista Chicos

La profesionalización

En 1957, Ibáñez, que ganaba ya más como dibujante que como ayudante de cartera y riesgos en la banca, decidió dedicarse por completo a la historieta y, además de seguir colaborando con las publicaciones de la Editorial Marco, entró a formar parte de la plantilla de Paseo infantil, que desapareció al poco tiempo y donde creó series como Pepe Roña y continuó la serie Loony de Alfons Figueras.

Simultáneamente, Ibáñez empezó en agosto a colaborar con la potente Bruguera, que entonces necesitaba imperiosamente nuevos dibujantes tras la marcha de sus principales artistas a Tío Vivo.

El 20 de enero de 1958, trabajando ya en exclusiva para Bruguera, publicó la primera entrega de Mortadelo y Filemón en la revista Pulgarcito. Desde entonces y durante la década de los años 1960, Ibáñez fue creando y adaptando algunos de sus mejores series para diferentes revistas de la editorial: La familia Trapisonda (Pulgarcito, 7/07/1958), 13, Rue del Percebe (Tío Vivo, 6/03/1961), El botones Sacarino (El DDT, 1963), Rompetechos (Tío Vivo, 1964) y Pepe Gotera y Otilio (Tío Vivo, 1966).

Pulgarcito
Pulgarcito

 

Madurez

Influido por el cómic franco-belga, Ibáñez publicó en 1969 El sulfato atómico, la primera historieta de Mortadelo y Filemón concebida como parodia del mundo de los espías y de larga extensión. El nuevo modelo triunfó tanto a nivel nacional como internacional y Bruguera lo explotó sacando cabeceras como Mortadelo (1970), Super Mortadelo (1972), Mortadelo Gigante (1974) o Mortadelo Especial (1975), a veces sin respetar sus derechos laborales.

Ibáñez, sufrió entonces la mercantilización e industrialización progresiva de sus personajes estrella, que le obligaba a trabajar a destajo (hasta 40 páginas semanales), abandonar sus otros personajes y recurrir a colaboradores. En esta época, solo un personaje nuevo logró sus propias historietas: Tete Cohete (1981).

En 1985 Ibáñez abandonó la editorial Bruguera, que se había quedado con los derechos de sus personajes, por lo que todas las historietas protagonizadas por los mismos (y no solo parte) empezaron a ser desarrolladas completamente por otros autores, integrados en lo que se denominó Bruguera Equip. Mientras tanto, Ibáñez comenzó a trabajar para otra editorial, Grijalbo, donde en 1986 creó nuevos personajes para la revista Guai!: así nacieron Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión sin empleo y 7, Rebolling Street.

Chicha, Tato y Clodoveo
Chicha, Tato y Clodoveo

Tras la publicación en 1987 de la Ley de Propiedad intelectual, que confirmaba la propiedad de las obras por parte de los autores, Ibáñez entró a formar parte de Ediciones B y desde entonces realiza 6 nuevos álbumes de Mortadelo y Filemón por año donde aparecen abundantes elementos de la actualidad y de las modas del momento en que los creó.

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