Jan

Superlopez

Juan López, que firma sus cómics como Jan, es uno de los autores más importantes del cómic español, conocido sobre todo por sus carismáticos personajes como Pulgarcito y Superlópez, de la que ha publicado más de 50 álbumes y que a sus 79 años, sigue dibujando casi a diario.

Jan
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Infancia y primeros pasos

Jan nació en Toral de los Vados (León) en 1939, aunque su familia se traslada siendo muy pequeño a Barcelona. Sordo desde los seis años, sus padres le alentaron para que se dedicara al dibujo, en el que su carencia no suponía un problema.

Siendo apenas un adolescente comienza a trabajar en los Estudios Macián como rotulista aprendiendo el oficio de animador, al mismo tiempo que realiza sus primeros trabajos en el mundo del tebeo colaborando con la revista Yumbo de Hispano Americana de Ediciones. Estos trabajos los firmaba con el seudónimo de López.

Estancia en Cuba (1959-69)

Con 19 años se traslada a vivir a La Habana con su familia, donde entra a trabajar en la Televisión Cubana y más tarde en el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos) como técnico asesor y dibujante animador. Compaginó estos trabajos con la realización de cómics en varias publicaciones juveniles tales como Pionero, Mella, Din Don o Muñequitos, en los cuales firmaba con el seudónimo de Juan José.

Un nuevo comienzo (1969-79)

Hacia 1969 regresa a España casado y con dos hijos. Comienza a trabajar para diferentes editoriales y revistas españolas, especializándose pronto en historieta infantil.

En 1973 recibirá el encargo por parte de Antonio Martín de realizar una obra que sirviera de parodia a Superman para una pequeña editorial barcelonesa llamada Euredit. La desarrolla a manera de tiras en formato apaisado y en blanco y negro, como chistes cortos y mudos, cuyo protagonista es un esbozo de Superlópez.

En 1974 consigue colocarse en la Editorial Bruguera gracias a Miguel Pellicer, al que conoció en los Estudios Macián. Un año después se encarga ya de la Colección Cole-Cole con guiones de Francisco Pérez Navarro, y de ilustrar historietas y troquelados sobre los personajes de dibujos animados más famosos de la televisión, como Heidi, Marco y La Abeja Maya.

En 1978 Bruguera le encarga un nuevo personaje, recuperando a Superlópez, con guiones de Conti o Pérez Navarro. Estas historias se caracterizan por estar realizadas en una página, con viñetas minúsculas y bajo la fuerte influencia de los recurrentes chistes del humor de la escuela Bruguera. Sus dos obras más ambiciosas de este año serán, sin embargo, “Nosotros los catalanes” (un repaso a la historia de Cataluña en clave de humor) y “Las aventuras de Pasolargo” (protagonizada por soldados españoles en los tiempos de la conquista de América), producidas bajo guiones de Pérez Navarro.

Todavía en 1979 seguirá realizando colecciones variopintas como “Buenos días”, “Yo Seré” y adaptaciones de cuentos infantiles (El Príncipe Azul). Ese mismo año, una serie de cambios en la dirección de la editorial Bruguera, permitirán a ambos autores gozar de más libertad, comenzando a dar forma a la versión definitiva de Superlópez: historias de 62 o 48 páginas divididas en capítulos y con viñetas grandes en color, más próximas al modelo franco-belga que al español de entonces. Este personaje se convertirá en un referente a nivel nacional de las parodias de superhéroes estadounidenses.

La madurez (1980-1985)

Tras dos aventuras largas de Superlópez, Jan decide prescindir de los guiones de Francisco Pérez Navarro en 1980 y usar los suyos propios. Con el cuarto álbum, Jan continua la serie ya en solitario, diluyendo la parodia y dirigiéndola a sus propios intereses, más alejados del cómic de superhéroes. Así, realiza en solitario hasta cinco historias largas más para Bruguera, en una etapa de popularidad creciente que llevó a la editorial a lanzar una revista con el nombre del personaje.

En 1981, Bruguera pidió a varios autores la creación de una mascota para su revista Pulgarcito. Jan presenta a un niño homónimo que estaba inspirado en el famoso personaje de cuentos para niños pero traído a la época actual. Para sorpresa del autor, la dirección termina seleccionando a Pulgarcito.

Debido a que tanto el dibujo como los guiones los realiza él mismo, y añadiendo que la periodicidad de la publicación es semanal, Jan se ve obligado a entregarse por completo y a paralizar la producción de Superlópez. Tras dos años trabajando en esta publicación, habiendo adaptado docenas de cuentos infantiles y escenarios de ciencia-ficción, la serie es continuada durante un breve período por su hijo mayor Juanjo.

Después de Bruguera (1986-)

Con el cierre de Bruguera a mediados de la década de los 80, hasta entonces la editorial más importante de España. Jan decide trabajar como animador de los “Estudios Equip” en series como Mofli, el último koala.

Al año siguiente, el grupo Zeta adquiere el fondo editorial de Bruguera y a través de su sello Ediciones B relanza la revista Superlópez, con lo que Jan puede retomar la serie dando a partir de entonces más importancia a las historias que le interesa contar que al personaje, haciendo crítica de la sociedad contemporánea (sectas, dictaduras, tráfico de inmigrantes, guerras, consumismo, etc.). A día de hoy Superlópez es el único personaje de Jan que sigue gozando de continuidad, con más de 50 números a su espalda.

En mayo de 2002 recibe el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona que reconoce toda su trayectoria profesional y en 2005 le es otorgado el Premio Ivà por el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat (Barcelona). En 2012 le otorgaban la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes concedida por el Ministerio de Cultura, a la que renunció debido a las circunstancias sociales y políticas actuales.

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