Los Comics Book

Comic book

Atrás queda el boom del comic adulto, echando el cierra revistas como Cairo (1991), Creepy (1992), Zona 84 (1992) y Cimoc (1995) y lanzándose otras de breve vida, como Gran Aventurero (1989), Puta Mili (1992), Viñetas (1993), Co&Co (1993) o Top Comics (1993).

Desde 1983 el hecho más importante es la introducción sistemática en el mercado español de los comic books de superhéroes norteamericanos, con ediciones coherentes y bien trabajadas editorialmente, que a la larga mejoran las originales, y que provocarán un nuevo cambio del mercado. Mayor cuanto que los comic books vienen a sustituir a los clásicos cuadernos de historietas de aventuras de décadas anteriores, pero con mayor exotismo, mayor paroxismo de los argumentos y un menor coste para las empresas que compran los derechos de edición.

Marvel
Marvel

El resto de los años ochenta va a estar dominado por los comic books que publican nuevas y viejas editoriales y todavía por la forma brugueriana de hacer. Y se va iniciando, el cambio del concepto del cómic como medio o recreo, a su consideración en el seno del entertainment  global, en el que cómic, televisión, animación y merchandising acabarán por formar, progresivamente, a lo largo de los noventa, un todo.

Con la llegada de los noventa se continúa explotándose el negocio del comic book norteamericano, pero ya no es tanto negocio. Y los editores se miran con atención, no exenta de extrañeza y desconfianza, el manga japonés. El fenómeno Dragon Ball, la obra de Akira Toriyama que revolucionó el mercado español va a acabar con los recelos y hasta los editores que poco antes decían pestes del manga acabarán apuntándose a la nueva línea de edición, que hoy aún continúa e incluso constituye la base del éxito y el beneficio de algunas pequeñas y medianas empresas.

Dragon ball
Dragon ball

Y siguen el underground domesticado, los intentos de hacer revistas, el humor, las reediciones de clásicos y no tan clásicos, y el erotismo o directamente pornográfico como “Kiss Comix” y “Penthouse Comix”. Se extendieron también las librerías especializadas y las revistas de información (Dentro de la viñeta, La Guía del Cómic, Krazy Comics, Nemo, Urich, Volumen). Surgieron fanzines (Amaníaco, El Batracio Amarillo, La Comictiva, Crétino, Kovalski Fly, Kristal, Paté de Marrano, Nosotros Somos Los Muertos, TMEO) y pequeñas editoriales (Dude, MegaMultimedia, Under Cómic, 7 Monos).

Justamente en paralelo a la lenta y casi inapreciable caída del cómic publicado por las empresas industriales, cuyas ventas decrecen tebeo a tebeo, surge desde los primeros años noventa un nuevo tipo de cómic de autor que muchas veces se presenta unido a la autoedición y, alternativamente, a la edición llevada a cabo por editores minúsculos. Es el triunfo de la especialización, acorde con la desaparición del público de masas, ya que este nuevo tipo de tebeo conecta bien con los grupúsculos y los pequeños núcleos de lectores que ahora constituyen la base del mercado. Ello supone uno de los mayores cambios, casi una revolución, que en la segunda mitad de los años noventa experimenta el cómic en España.

Y ante ello, los editores industriales, los grandes grupos editoriales, intentarán hacer negocio con el tipo de cómic que hasta entonces habían rechazado. Desde el intento de editar a nuevos jóvenes autores, a la “recuperación” de autores y obras de los sesenta y los setenta, ya convertidos en clásicos, hasta la opción del cómic “serio”, con contenidos dirigidos a lectores intelectualmente maduros.

Dragon fall
Dragon fall

La editorial Camaleón planteó, por ejemplo, una propuesta de edición independiente que, sin apenas generar beneficio económico, dio salida a un buen elenco de nuevos historietistas, a través de tebeos como Mondo Lirondo y Tess Tinieblas. Pese a que la editorial acabó cerrando en 1998, otras editoriales, pequeñas y no tanto (como Planeta DeAgostini con su línea Laberinto) siguieron su ejemplo apostando por nuevos talentos. Con tales publicaciones, se volvió “algo más fácil publicar, pero sigue siendo igual de difícil cobrar por ello”. Muchas de estas historietas fueron de carácter paródico y referencial, como Fanhunter de Cels Piñol o Dragon Fall de Nacho Fernández/Álvaro López y realizadas al estilo estadounidense o japonés (Gorka de Sergi San Julián, Iberia Inc de Rafael Marín/Rafa Fonteriz, El Resentido de Juaco Vizuete, Sueños de Rafael Sousa/Javier Sánchez, etc.).

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