RAFAEL LÓPEZ ESPÍ

Rafael Lopez Espi, es uno de los mejores dibujantes que la industria española del cómic y la ilustración ha tenido en estos últimos sesenta años.

Rápido, resuelto y eficaz en algunas ocasiones y pausado, detallista y elegante en otras, el arte de López Espí siempre es sorprendente y no deja a nadie indiferente. Aquí se le conoce como el autor de prácticamente todas las portadas de las ediciones de Marvel en España desde principios de los años sesenta hasta bien entrados los ochenta. Una obra colosal en la que el autor ofrece su particular visión de los personajes más carismáticos de la Casa de las Ideas.

Todos los que pudimos leer los Comics Marvel durante los sesenta y los setenta tuvimos la desgracia de ver mutiladas las obras de los componentes de Bullpen como John Romita, los hermanos Buscema o Gene Colan entre otros pero tuvimos la tremenda suerte de poder disfrutar de las excelentes portadas de aquellos entrañables tomitos de Vertice dibujadas por un joven, resuelto y lleno de vitalidad, Rafael López Espí.

Sin embargo este genio de los lápices y de los pinceles es más que el autor de las excelentes portadas de los Cuatro Fantásticos, Spiderman o Namor, es mucho más que eso.

Nacido en 1937, López Espí comienza a interesarse por los cómics con los tebeos de Superman, Johnny Hazard o Flash Gordon de Alex Raymond. Copiando los dibujos de Milton Caniff o de Frank Robbins, Rafael destaca pronto como un niño lleno de talento que no tiene problemas para satisfacer los encargos pictóricos de sus maestros y compañeros de clase.

 

Siendo aun muy joven, Lopez Espí conoce a Jordi Macabich (autor del Inspector Dan y futuro fundador de la Agencia Bardon Art). Macabich, que vivía relativamente cerca, permite a Rafael visitarle a su estudio y verle trabajar. Lopez Espi se siente fascinado viendo al artista utilizar los lápices y los pinceles y comprende que aquella sería su vocación de por vida. Más tarde, Macabich presenta al aún niño Lopez Espi a Tunet Vila (dibujante conocido en aquella época por su personaje de “Pito, El Soldado Pequeñito” aunque los lectores menos mayores recordarán por su personaje de “Tumbita” para la editorial Vértice). Durante un tiempo, Rafael ejerce de ayudante de Vila sin cobrar nada hasta que publica por primera vez en el suplemento de “La Prensa” llamado “A Todo Color”, una tira cómica de título “Sin Palabras”.

En 1953, Lopez Espi comienza a dibujar de manera profesional para la Editorial Símbolo dibujando fundamentalmente historias de guerra. Los trabajos se encadenan y el joven Rafael pasa de encargo a encargo, de tira de prensa a retratos pasando por trabajos de entintado o cualquier cosa que le pidieran.

En aquella época, conoce a Josep Toutain y trabaja para él cuando aún no había creado la Agencia Selecciones Ilustradas. Uno de sus primeros trabajos fue un cómic del oeste titulado “Kit Colt”. Lopez Espi se había convertido en un auténtico profesional de la historieta. Sus trabajos debían reflejar realismo, volumen, movimiento y para lograr todo aquello, no reparaba en ingenio con tal de conseguir los mejores resultados en sus viñetas. Con otros dibujantes, hacía reportajes fotográficos adoptando las posturas que luego se verían en los dibujos e incluso se llevaba cuadernos al cine dónde dibujaba los movimientos de los pistoleros o las caídas de los caballos.

Con la Agencia Creaciones Ilustradas, Rafael dibuja todo tipo de historietas desde bélicas a románticas pasando por cómics históricos o del oeste, policiacos etc.. Su trabajo traspasó las fronteras y empezó a publicar para diferentes países europeos. Su trabajo para Reino Unido eran unos tebeos bélicos para los cuales debía invertir muchas horas en buscar referencias, fotografías de tanques, vehículos y aviones para dar el máximo realismo y así satisfacer a muy exigente público inglés. El trabajo era duro. Tenía que dibujar muchas páginas al mes con una gran cantidad de detalles. Fue un momento de enorme creatividad compartiendo espacio de trabajo con otros grandes de la historieta de aquella época como Jose Mª Bea, Fernando Fernandez o Enric entre otros.

Fué precisamente con Enric Torres con quien comienza a trabajar a mediados de los sesenta para la editorial Vértice. Empieza dibujando historietas varias y portadas de los tomos de Zarpa de Acero y Selecciones Vértice. La editorial, que había comenzado a publicar libros se decanto a principios de los sesenta por la publicación de historietas de la inglesa IPC (“Zarpa de Acero”, “El Ojo mágico de Kelly” o “Spider”). Los tebeos en España se publicaban en libritos con una gran cantidad de páginas en blanco y negro con portada pintada a color. Con la llegada de los cómics Marvel a España, el director de Vertice, Josep Torra decidió adaptar los cómics books de 20 páginas a color al formato de tomos más pequeños, en blanco y negro y con unas 60 páginas. El resultado fue desastroso a pesar de que se vendió bastante bien. Las páginas originales de entre cinco y ocho viñetas irregulares se montaban en blanco y negro en páginas de dos o tres viñetas, casi siempre del mismo tamaño que dejaban en ocasiones grandes huecos en el dibujo que se rellenaba con poco acierto y menos calidad artística. Las portadas planteaban también un importante problema: las originales americanas tenían muchos personajes, estaban llenas de textos e incluso de bocadillos. Recomponer una portada americana para un libro de menor tamaño hubiera sido un trabajo de chinos con resultados seguramente poco satisfactorios. Se decidió entonces que las portadas debían ser dibujadas por autores españoles y adaptadas a aquel incómodo formato. Enric y López Espí fueron los encargados de dibujar aquellas portadas. El resultado fue sorprendente. Los dos autores buscaban plasmar el lado realista de los superhéroes alejándose de los colores planos y sin volumen de los comic books originales. Según el propio López Espí, la portada se tenía que ver a diez pasos en un quiosco. Para ello la ilustración debía tener un personaje principal resaltando sobre un fondo en contraste y el dibujo debía transmitir misterio, suspense o espectacularidad. Y lo conseguía con creces. Después de tantos años, aquellos cómics Marvel se han vuelto a publicar en numerosas ediciones mucho mas cuidadas y con artículos y bocetos preliminares o pruebas de entintado. Sin embargo el coleccionista español sigue aún hoy en día buscando aquellos tomitos de Marvel por sus maravillosas portadas.

A mediados de los setenta llegó el volumen dos a todas las colecciones Marvel. Vértice optó en esta ocasión por publicar el material americano en su formato original pero manteniendo el blanco y negro y las portadas de López Espí. En la Marvel, la llegada de nuevos guionistas y dibujantes trajo también un número más importante de colecciones. Esto se tradujo también en España con una cantidad mucho más grande de trabajo para nuestro autor. Para López Espí, los tiempos de soltería habían terminado y la vida familiar con letras y gastos le obligaba a tener unos ingresos suficientes para mantener a su mujer y a sus cuatro hijos. Fueron tiempos de mucho trabajo en los que se obligaba a dibujar muchas portadas en poco tiempo con el fin de conseguir una producción cada vez mayor y el dinero que necesitaban para mantener una vida lo suficientemente cómoda. En ocasiones adaptaba la portada original americana y en otras hacía una composición como en las pinturas de los primeros tomos. En ocasiones, las referencias con las que tenía que trabajar era simplemente la portada de la edición americana con lo que se veía obligado a plagiar directamente el dibujo línea por línea. Además de todo el trabajo que tenía con las portadas, Rafael tuvo tiempo también de hacer ilustraciones para posters, pegatinas y un álbum de cromos para los bollos Cropan. Sea como fuere, López Espí cumplió con su trabajo de manera ejemplar hasta 1983, año en que a editorial Bruguera se hizo con los derechos para publicar los cómics Marvel en España.

Fue entonces cuando López Espí desapareció por completo del panorama comiquero español. Agotado por el trabajo y desilusionado por no haber tenido una serie fija con la que se le podía identificar, Rafael López Espí se dedicó a la publicidad, trabajó dibujando decorados para el cine de animación y colaboró con diferentes agencias para el mercado alemán o sueco haciendo portadas de libros o cajas para juegos diversos. Son destacables las ilustraciones que hizo para los juguetes de los Masters del Universo. Nadie en aquella época se percató que los dibujos de las cajas de los muñecos de He.Man y Skeletor habían sido hechos por el mismo dibujante que había producido tantas portadas de superhéroes años atrás.

 

Fue con el milenio cuando un aficionado de Bilbao contactó con López Espí para pedirle permiso para publicar dibujos y comentarios sobre el autor en su página web. Rafael accedió gustosamente aunque no pudo evitar su sorpresa al ver el titular con el que aquel aficionado homenajeaba al autor. La página anunciaba con letras grandes e impactantes: “López Espí está vivo”. Esto desencadenó una vorágine de comentarios y de cartas de aficionados que habían sido seguidores del autor durante su juventud y que echaban de menos aquellas ilustraciones llenas de ingenio y talento. López Espí recibió innumerables cartas e e.mails pidiéndole su vuelta a los cómics de alguna u otra manera y así fue como nació su Fans Club con la revista trimestral Fans Fun Magazine.

Catorce años después, la revista sigue en pié contando ya con la friolera de cincuenta y cuatro números, diferentes especiales con los nuevos personajes del autor, los Extrahumans y Rayser y varios libros que recopilan las portadas de Vertice de La Patrulla X, Los cuatro Fantásticos, Hulk y Spiderman. La “vuelta a la vida” de Lopez espí propició que dibujara para Comics Forum de Planeta de Agostini, las portadas de la colección “Selecciones Marvel” dentro de la línea Excelsior. En aquella época se reeditó también la colección de cromos de Cropán bajo el título de “Galería de Personajes Marvel”.

En la actualidad, Rafael Lopez Espí ya jubilado se dedica a mantener el Club de Fans con la revista Fans Fun Magazine, a dibujar por encargo de sus aficionados y a acudir a los homenajes que le hacen en los diferentes eventos de muchas ciudades españolas y europeas.

En este caso, y coincidiendo con la cuarta Feria del Cómic de El Provencio (Cuenca), tuvimos el enorme placer y el privilegio de homenajear a este artista completo querido y admirado por profesionales y aficionados a partes iguales.

Desde estas páginas, quiero renovar mi admiración y mi cariño hacia este genio de la ilustración y del cómic y confirmar y reconocer su enorme aportación a este medio que tanto nos gusta.

Gracias, Maestro. De todo corazón.

Un artículo de: Jose “Jero” Rosillo Arribas.

GALERÍA LÓPEZ ESPÍ - LINEA VÉRTICE